Por: Onaisys Fonticoba Gener

Hasta octubre próximo el Museo Nacional de Artes Decorativas de La Habana expondrá una muestra de su colección de marfiles chinos, considerada entre las más amplias de sitios similares en América Latina.

Casi medio centenar de piezas de carácter utilitario, folklórico y religioso integran la expo que abarca un siglo de producción, entre l850 y 1950. Aretes, cofres, esculturas, abanicos… que una vez pertenecieron a familias cubanas,  no solo dan cuenta del extraordinario apogeo de ese arte en China, sino de la influencia de la cultura oriental en la Isla.

De acuerdo con su curador, Emilio Ruiz Pérez, caracterizan estas piezas la delicadeza del trabajo con los pliegues y demás detalles del vestuario, en el caso de las tallas de héroes, filósofos o figuras taoístas, influenciadas por la escuela de Cantón.

Asimismo, bajo el influjo del budismo de la India figuran imágenes religiosas, llamadas bodhisattvas; sin contar los objetos de uso cotidiano. En opinión de Ruiz, “el arte chino ha sabido captar esa esencia imponderable y ceremonial que reflejan sus figuras. Con la soltura del grafismo y su amable concepción del tema humano, las tallas chinas en marfil reflejan las influencias culturales y los motivos atemporales de sus deidades”.

Recuerda el especialista que los antecedentes de este tipo de muestra en Cuba se remontan a 1945, cuando se realizó la “Exposición de Artes Chinas” en el Lyceum Lawn Tennis Club. Las palabras de su curador entonces, José Gómez Sicre, persisten hasta la actualidad.

Se trata, dijo en su momento, de un pueblo “que sabe mirar al hombre y al paisaje con un agudo y expresivo sentido de síntesis; puede actualizar un poco, si se le quiere mirar inteligentemente, ese arte también insobornable e inmaculado con que se manifiesta hace más de sesenta años nuestro Occidente y que, a pesar de sus largas y remotas raíces, suele ser llamado por los que no quieren verlo: ese loco o absurdo disparate del arte moderno”.

Aunque muchas veces las tallas chinas han sido demeritadas por su producción masiva (respecto a las japonesas, por ejemplo), la colección del Museo de Artes Decorativas demuestra que la habilidad y el ingenio no tienen coto ni fronteras. Fotoreportaje: Marfiles chinos - Museo de Artes decorativas

Fotos: Luis R. Bruzón