Fuente: CCDC

No por la felicidad que desborda este recinto, deja de ser un momento solemne en nuestras vidas. Si bien no tiene lugar exactamente un 14 de marzo, la prensa cubana expande su razón de ser desde el apostolado martiano en las páginas de Patria. Si bien esta ceremonia no tiene lugar exactamente un 14 de marzo, José Antonio Echevarria y sus hombres, tampoco querían estar alejados de la predica martiana en Patria.

Y por si fuera poco, en tan significativas fechas, se nos entrega un premio conformado por nombres como el de Rubén Martínez Villena, Juan Marinello, el grupo Minorista y el del propio José Antonio Fernández de Castro, que no por ser lo suficientemente conocido, para nada significa de menor valía. Ante la memoria de semejantes paladines de la cultura cubana, me inclino respetuosamente con toda la grandeza de una humildad comprometida. 

En un día como hoy, no queremos hablar de otra cosa que no sea acerca de la mujer más hermosa en nuestras vidas: De Cuba, de nuestra patria. Y en lo fundamental, dirijo mis palabras a los más jóvenes de nuestra profesión.

En primer lugar, profesiones como la nuestra, tiene el privilegio de poder servir, de poder entregar, de poder darnos a los demás. Por lo tanto, no dejen jamás de ser apasionados porque tenemos la obligación de colocar al corazón en nuestras manos, de colocar al corazón en nuestras palabras, de colocar al corazón en nuestra voz. Y para emprender semejante empresa, asuman a Cuba como un infinito discurrir, donde todos somos uno.

No se puede escuchar a Silvio si no sabemos que los mangos verdes y el palmiche, era componentes básicos de la dieta cotidiana del mambí; que El Padre de la Patria estuvo un año con el mismo traje o que su calzado estaba confeccionado por raíces. No se puede escribir acerca del amor con que Amaury le canta a su mujer si no sabemos que para Marti el amor no es hoguera, es llama: no es ímpetu, es ternura, beso y paz.

Sientan a Cuba desde la transparencia del aire que nos conserva vivos. Vibren por Cuba desde la hondura de sus esencias. Amen a Cuba por sobretodas las cosas… Que entonces, cuando se dispongan a escribir, el fluir de ideas hermosas, no habrá nada que las detenga.

Y por todas estas razones y muchas más, me despido con esta conocida estrofa: ¡Soy feliz, soy un hombre feliz y quiero que me perdonen por este día, los muertos de mi felicidad…! La, la, la….