Por: Onaisys Fonticoba Gener

“Tik, tik, tik”… escuchaba inquieto desde su asiento Carlos Lenkersdorf, personaje de Eduardo Galeano. ¿Qué quieren decir?, se preguntaba, ¿por qué lo repiten tanto? Era el verano de 1972 y asistía invitado a una asamblea de indios tzeltales, una “asamblea en clave de tik”.

Carlos, que era un hombre conocedor, pensó que la palabra significaba “yo”, pues era la más utilizada en todo el mundo. Y cuál sería su asombro al conocer que en esa comunidad maya, “la palabra que brilla en el centro de los decires y los vivires (…) significa nosotros”.

La historia del escritor uruguayo, además de hacer reflexionar a generaciones de lectores desde su escritura, sirvió a los argentinos Carlos Tendler y Mariana Aguilar para nombrar su proyecto de música “Tik”, en alusión al sentimiento de colectividad que debe unir a los hombres y, en especial, a los pueblos de nuestra América.

De visita en Cuba por primera vez, este dúo suramericano unió sus voces a las de otros cantautores e instrumentistas del patio para recorrer, desde la sala Guevara de Casa de las Américas, los ritmos originarios de la Patagonia y la cancionística de la Isla. Junto a sus “compañeros de viaje”: Frank Delgado, la vocalista Beatrix López, el saxofonista Carlos Rafael Millares y el guitarrista Robert Luis Gómez, tocaron por casi dos horas, luego de las cuales ya se habían convertido en parte de la Isla.

El repertorio varió desde el folklor argentino y otras melodías que responden a la música popular de ese país, hasta arreglos a canciones de autores cubanos  y de Latinoamérica—entre ellos Santiago Feliú, Juan Luis Guerra…—.

“Es un honor tocar en esta sala por la que han pasado tantísimos artistas de primer nivel, comentó Mariana a La Jiribilla un día antes del concierto. Que nos hayan invitado es un privilegio extraordinario, por lo que daremos lo mejor de nosotros y esperamos que el público lo disfrute tanto como cuando estamos actuando para ellos.

“Hemos compuesto el show con muchísima alegría, y como característica especial tiene que algunos de los temas son introducidos por textos, ya sea redactados por nosotros o por grandes escritores de la literatura latinoamericana”, añadió.

A su lado, Carlos Tendler señalaba el mural de Raúl Martínez que preside uno de los laterales de la sala Guevara. “Nosotros”, dice la pieza. “Me maravillé al entrar y ver esta pintura con tantos rostros de Nosotros, dijo, son los rostros de los cubanos”.

Al igual que para su compañera, a este músico le resulta un privilegio visitar el país y estar en la Casa de todos. “Es un sueño que aún no habíamos soñado”, concluyeron. Y no eran los únicos. Los cubanos tampoco habíamos soñado este concierto, pero es seguro que de ahora en adelante soñaremos con volver a tenerlo entre nosotros, ¿o debería decir entre “tiks”?