Por Cuba Contemporánea

Una vez más, el tema de la arquitectura y la visualidad de los espacios urbanos ocuparán parte de la agenda de la Bienal de La Habana. Bajo la divisa entre la idea y la experiencia, la cita se realizará del 22 de mayo al 22 de junio de 2015. Al decir de Nelson Herrera Ysla, arquitecto, crítico de arte e investigador, “la Bienal de La Habana es un espacio múltiple, enriquecedor”.  

La Bienal apuesta por la participación de científicos, arquitectos y artistas de todas las manifestaciones como son la danza, el teatro, la música, en esa frontera difusa de la creatividad a la que hacía alusión el alemán Joseph Beuys (1921-1986), quien fuera escultor, dibujante, líder político, intelectual y uno de los artistas claves del arte contemporáneo. 

Una mirada a la arquitectura desde las bienales

Para Nelson Herrera Ysla (Morón, Ciego de Ávila, 1947), ha sido motivo de preocupación constante la falta de visibilidad de la arquitectura en la mayor de las Antillas. Graduado de esa especialidad en la Universidad de La Habana, en la década de los 70, solo ejerció la profesión durante el servicio social, cuando tuvo la posibilidad de diseñar y participar en la construcción del puesto de mando de la agricultura en la antigua provincia de Oriente. Poco tiempo después regresó a La Habana como profesor en la Escuela Superior de Diseño, actual Instituto Superior de Diseño.

En 1984 estuvo entre los fundadores del Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam y de la Bienal de La Habana. Desde 2001 se desempeña como especialista principal y curador en el Centro y la Bienal, donde siempre ha estado presente, de una forma u otra, lo mejor de la arquitectura a nivel mundial. Al respecto comenta:

“El interés de la Bienal de La Habana por la arquitectura nació en 1989 cuando invitamos a Rogelio Salmona (1927-2007), un destacado arquitecto francés radicado en Colombia en 1931, y al famoso diseñador y arquitecto brasileño Sergio Rodrigues (1927-2014). Teníamos la ayuda del importante arquitecto, historiador y crítico Roberto Segres (1934-2013) y de Fernando Salinas González-Mendive (1930-1992), arquitecto, diseñador, escultor, poeta y crítico. Ellos apoyaron esas ideas.

“En la cuarta Bienal homenajeamos a cuatro grandes arquitectos latinoamericanos: Carlos Raúl Villanueva (1900-1975), de Venezuela; João Batista Vilanova Artigas (1915-1985), de Brasil; Luis Ramiro Barragán Morfín (1902-1988), de México, y al arquitecto norteamericano -hijo de cubanos- Walter Anthony Betancourt Fernández (1932-1978). Se inauguraron cuatro enormes exposiciones con sus obras y fue un momento importante para el encuentro con editores de revistas de arquitectura. Vinieron varias personalidades de América Latina y le dimos un impulso grande a la arquitectura.

“Luego, en la séptima convocatoria se inauguraron diez exposiciones de arquitectura. En el año 2000 celebramos un encuentro internacional de arquitectura con la presencia de estudiantes. Convocamos a personalidades del tercer mundo a analizar problemas relacionados con la temática. Yo era, entonces, director de la Bienal y del Centro Wifredo Lam. 

“Por mi formación hice un hincapié grande en la arquitectura. En toda la ciudad hubo una revalorización de la materia. Hicimos una muestra sobre los años 60 para que el pueblo cubano supiera lo grande que había sido la arquitectura del período. Ese año se inauguraron exposiciones de los premios nacionales de Arquitectura, así como de artistas de Ecuador, Bolivia, Venezuela y Brasil, entre otros países. Creo que fue el momento más importante para la arquitectura dentro de las bienales de La Habana”.

“Durante la octava Bienal la manifestación se integró a uno de los proyectos colaterales. La arquitecta cubana Vilma Bartolomé dirigió una serie de intervenciones de artistas en uno de los microdistritos de Alamar (Habana del Este). En la décima dejamos inaugurada, en el Centro Hispanoamericano de Cultura, una muestra personal del francés Jean Nouvel, uno de los grandes arquitectos y diseñadores del mundo. Fue un privilegio contar con tantas imágenes de su obra”. 

En su edición doce, la cita parte del concepto de pensar el arte para un contexto determinado y de conectarlo con la ciudad, los barrios, las instituciones culturales y las universidades. En ese sentido, la Bienal se acercará a las nuevas urbanías y desafíos del desarrollo local. Se trata de que los artistas tomen por asalto una ciudad totalmente desbordada. 

Sobre el tema adelanta, el arquitecto, crítico de arte e investigador adelanta que habrá “varios proyectos de intervenciones de espacios con la participación de jóvenes de la Facultad de Arquitectura de La Habana, que se va integrar por primera vez a la Bienal de La Habana. Esperamos contar con la colaboración del notable arquitecto cubano José Antonio Choy, de Vilma Bartolomé -integrante del estudio de arquitectura y diseño Proyecto Espacios-, y de Orlando Inclán, director del Taller de Urbanismo de la Dirección de Arquitectura y Urbanismo de la Oficina del Historiador de la ciudad de La Habana”.

Y concluye: “Queremos involucrar a los arquitectos de los proyectos independientes -surgidos en Cuba en los últimos años-, que están haciendo hoy, a mi juicio, la mejor arquitectura cubana, de manera alternativa a la que se planifica desde los ministerios y las empresas constructoras y de proyectos. Creo que eso va a ser interesante: mostrar algunos proyectos que se van a materializar y otros que se quedarán solo en esa fase”.